Guía · El atelier de la piedra
Cómo usar el gua sha facial: ángulo, presión y dirección
Saber cómo usar el gua sha facial es sobre todo cuestión de tres cosas: el ángulo de la piedra, la presión y la dirección de cada pasada. El gua sha es una técnica de origen chino que consiste en deslizar una piedra lisa sobre la piel. En el rostro se usa con suavidad, sobre la piel con aceite, para relajar la musculatura y acompañar el drenaje. Esta guía te lo enseña zona a zona.
Lámina IEl ángulo
15°Así: casi tumbada, la piedra reparte la presión y desliza.
En pocas palabras
Limpia la piel y aplica un aceite o sérum que deslice. Apoya la piedra casi plana, a unos 15 grados de la piel, y deslízala con presión ligera: primero por el cuello hacia las clavículas, después en el rostro del centro hacia fuera y de abajo arriba, y termina con una pasada que baja de nuevo por el cuello. Haz entre cinco y diez pasadas lentas por zona, siempre en la misma dirección, y lava la piedra con agua y jabón al terminar.
Casi tumbada, a unos 15 grados
El error más común es sostener la piedra de pie, como si fuera un cuchillo. Así toda la presión se concentra en una línea fina y la piedra raspa en lugar de deslizar.
Cuanto más plana la apoyas, más superficie toca la piel y mejor se reparte la presión. Piensa en untar mantequilla: la piedra casi acostada y la mano relajada.
Lámina IIEl mapa del rostro
Las direcciones del gua sha, zona a zona
Elige una zona para ver por dónde pasa la piedra y en qué sentido. El orden va de abajo arriba: primero abres el cuello y terminas volviendo a él.
Zona 1 de 7
Cuello
- Borde de la piedra
- Borde largo y cóncavo
- Dirección
- De debajo de la oreja hacia la clavícula
- Pasadas
- 5 a 10 por lado
- Presión
- Ligera
Lámina IIILa secuencia
Cómo usar el gua sha facial paso a paso
- Limpia el rostro y aplica unas gotas de aceite o sérum en la cara y el cuello.
- Respira un par de veces y relaja los hombros.
- Abre con el cuello, hacia las clavículas.
- Sube por mandíbula, mejillas, ojos, entrecejo y frente.
- Cierra con una pasada larga desde la frente hasta la clavícula.
- Retira el exceso de aceite si lo necesitas y lava la piedra.
- 1
Cuello
Empieza siempre por aquí. Inclina la cabeza hacia el lado contrario, apoya el borde largo de la piedra justo debajo de la oreja y deslízala hacia abajo por el lateral del cuello hasta el hueco de la clavícula. En la parte delantera del cuello, la presión es mínima.
- 2
Mandíbula
Encaja la muesca de la piedra en el borde del hueso de la mandíbula, de forma que lo abrace por arriba y por abajo, y desliza desde el centro del mentón hasta debajo de la oreja. Al llegar, puedes hacer un pequeño balanceo para soltar la zona del masetero.
- 3
Mejillas
Haz dos recorridos: uno por debajo del pómulo, desde la comisura de la boca hacia el lóbulo de la oreja, y otro por encima del pómulo, desde el lateral de la nariz hacia la parte alta de la oreja. Mantén la piedra casi plana para que abrace la curva de la mejilla.
- 4
Bajo los ojos
Es la zona más delicada. Usa la parte más pequeña de la piedra, sin apenas presión, y deslízala por el hueso bajo el ojo desde el lagrimal hacia la sien. Si tu piel es muy fina o reactiva, puedes hacerlo con el dedo anular en lugar de con la piedra.
- 5
Entrecejo y cejas
Con la esquina de la piedra, haz pasadas cortas hacia arriba desde el entrecejo. Después recorre la ceja de dentro hacia fuera, por encima del arco, hasta la sien.
- 6
Frente
Apoya el borde largo justo encima de las cejas y desliza hacia el nacimiento del pelo. Ve avanzando del centro de la frente hacia las sienes, con la piedra casi plana y la mano relajada.
- 7
Pasada de cierre
Une todo el recorrido en una sola pasada larga: desde el centro de la frente hacia la sien, bajando por delante de la oreja y por el lateral del cuello hasta la clavícula. Así terminas la rutina en el mismo lugar donde empezaste.
Lámina IVLos materiales
Cuarzo rosa, jade, acero o bian: cuál elegir
Todas se usan de la misma manera. Lo que cambia entre materiales es el tacto, la temperatura y la resistencia a las caídas; el resultado depende de cómo la uses. Elige la que te resulte cómoda en la mano y revisa que los bordes estén lisos.
Cuarzo rosa
- Tacto
- Lisa y suave, con un peso agradable en la mano.
- Temperatura
- Fresca al principio; se templa con la piel.
- Resistencia
- Frágil ante caídas y golpes.
- Limpieza
- Agua tibia y jabón suave. Sin lavavajillas.
Las vetas y pequeñas nubes en el interior son normales en una piedra natural.
Jade
- Tacto
- Lisa, de tacto sedoso.
- Temperatura
- Fresca al principio; se templa con la piel.
- Resistencia
- Frágil ante caídas y golpes.
- Limpieza
- Agua tibia y jabón suave. Sin lavavajillas.
Con el nombre de jade se venden piedras verdes de distintos tipos. Si te importa el material, pide que lo indiquen.
Acero inoxidable
- Tacto
- Muy liso y de bordes precisos.
- Temperatura
- Se mantiene fresco durante más tiempo.
- Resistencia
- Resiste caídas: no se rompe ni se astilla.
- Limpieza
- Agua y jabón; admite alcohol para desinfectarlo.
Una buena opción si viajas con él o si te preocupa que se caiga.
Bian stone
- Tacto
- Tacto más mate, algo menos deslizante.
- Temperatura
- Fresca; se templa con la piel.
- Resistencia
- Frágil ante caídas y golpes.
- Limpieza
- Agua tibia y jabón suave. Puede pedir algo más de aceite al usarla.
Piedra gris oscura, tradicional en China. Igual que las demás, se elige por tacto y comodidad.
Lámina VEl cuidado
Presión, frecuencia y limpieza
Presión
Ligera a media. La piel se mueve con la piedra, pero no tira ni se arruga delante de ella. Un rubor suave que desaparece en unos minutos es normal; las marcas rojas o los puntitos que se buscan en el gua sha corporal tradicional no son el objetivo en la cara. Si duele, aprietas demasiado.
Frecuencia
Con presión ligera, muchas mujeres lo usan a diario o varias veces por semana, entre cinco y diez minutos. Si tu piel es sensible o reactiva, empieza dos o tres veces por semana y ve viendo cómo responde. Mejor poco y a menudo que mucho de vez en cuando.
Limpieza y cuidado
- Después de cada uso, lávala con agua tibia y un jabón suave y sécala con un paño limpio.
- No la metas en el lavavajillas ni en agua hirviendo, y evita los cambios bruscos de temperatura en las piedras.
- Guárdala en su funda o envuelta en un paño, lejos de golpes.
- Revisa los bordes de vez en cuando: si tiene una grieta o una esquina astillada, cámbiala, porque puede arañar.
- Es de uso personal: no la compartas.
Lámina VILos errores
Errores al usar el gua sha
La piedra de pie
Concentra la presión en una línea y raspa. Inclínala hasta dejarla casi plana.
Piel seca
Sin aceite, la piedra tira de la piel. Si deja de deslizar, añade unas gotas.
Ir y venir
El vaivén no sigue ninguna dirección. Desliza en un sentido, levanta la piedra y vuelve al inicio.
Saltarte el cuello
Empezar por la cara sin abrir antes el cuello pierde el sentido del drenaje.
Apretar para notar más
En el rostro la presión es ligera. Más fuerza no significa más efecto, y puede irritar.
Pasar por encima de granos o heridas
Rodea los granos inflamados, las heridas, las quemaduras y los capilares visibles.
Una piedra astillada o sin lavar
Revisa los bordes y lávala después de cada uso.

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Preguntas frecuentes
Gua sha facial, preguntas frecuentes
Limpia la piel y aplica aceite o sérum. Empieza por el cuello, deslizando hacia las clavículas; sigue por la mandíbula, las mejillas, bajo los ojos, el entrecejo y la frente, siempre del centro hacia fuera; y termina con una pasada larga desde la frente hasta la clavícula. Entre cinco y diez pasadas lentas por zona, con la piedra casi plana.
Unos 15 grados respecto a la piel: la piedra casi tumbada. Así se reparte la presión y la piedra desliza en lugar de raspar.
Con presión ligera, muchas mujeres lo usan a diario o varias veces por semana, entre cinco y diez minutos. Si tu piel es sensible, empieza dos o tres veces por semana.
Cuarzo rosa, jade, acero inoxidable o bian stone se usan de la misma manera. Cambian el tacto, la temperatura y la resistencia a las caídas, así que elige la que te resulte cómoda en la mano y que tenga los bordes lisos y sin defectos.
Un rubor suave que desaparece en unos minutos es normal. Si aparecen marcas o puntitos rojos, o si duele, estás apretando demasiado: baja la presión.
Por la mañana ayuda a despejar la hinchazón del despertar; por la noche es un buen momento para soltar la tensión del día. Elige el momento que puedas mantener.
Después de rellenos, toxina botulínica, peelings o láser, pregunta al profesional que te los hizo cuándo puedes volver a usarlo en la zona tratada.
Comparten orden y direcciones. Las manos son más intuitivas para empezar; la piedra permite pasadas más largas y uniformes. Puedes alternarlos según el día.
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